El autódromo que no tiene Santander

Escrito por Los estudiantes  de la  Facultad de Comunicación Social y Periodismo Angie Gallo, Daniel Barreño y Tatiana Niño.

Mientras Cundinamarca, Antioquia y la Costa Atlántica ya cuentan con un escenario apropiado para practicar deportes a motor como el automovilismo, el motociclismo y el kartismo, Santander aún no lo incluye en su Plan de Desarrollo.

Los deportes a motor en Colombia crecen de forma acelerada. Grandes pilotos han dejado en lo más alto del podio la bandera tricolor en las máximas categorías, como Juan Pablo Montoya en la IndyCar, la Nascar y la Fórmula 1; Gustavo Yacamán y Sebastián Saavedra, en la modalidad de prototipos sport; Yonny Hernández en el Moto GP, y la cuota femenina Tatiana Calderón, quien además fue premiada como Piloto del Año Internacional FCAD 2017.

Sin embargo, no solo existen grandes talentos triunfando en el exterior. Gracias al surgimiento de nuevas ligas y competencias de automovilismo nacional se abre espacio para nuevas promesas del deporte motor a cuatro ruedas. La Federación Colombiana de Automovilismo gestiona campeonatos de Fomento para impulsar a nuevos pilotos en este deporte, y de Velocidad para pilotos experimentados.

Entre los campeonatos de Fomentose encuentran competiciones de autos de calle como el TC Junior que se realiza en el Autódromo de Tocancipá en Cundinamarca, el Circuito Ciudad de Medellín en el Aeroparque Juan Pablo ll de la capital antioqueña, y La Monomarca, que está dividida en la Copa Nissan March, el Caterham Challenge, y los Karts, también en Tocancipá.

La Monomarca, por su parte, ha revolucionado el automovilismo en Colombia, puesto que los pilotos no requieren ser dueños de un auto de competencia, ni tener un equipo de mecánica especializado; todo esto está dispuesto por la liga dentro del valor de la inscripción, el cual varía entre 8 y 26 millones de pesos por temporada según la categoría.

En cuanto a los campeonatos de Velocidad, en Colombia existe el TC 2000, el Campeonato Nacional de Automovilismo (CNA), los Piques ¼ de Milla, y las 6 horas de Bogotá.

Pedro Ochoa, uno de los jóvenes talentos que tiene Santander, ha participado en Piques Cuarto de Milla en la Copa Carnaval organizada por el Motorsports Park de Barranquilla, y en los organizados por el autódromo de Tocancipá. Además, ha competido en carreras de Karts en la modalidad Amateur, en el XRP Motopark de Cajicá.

El pasado 3 y 4 de febrero compitió en la Copa Carnaval en Barranquilla con su Mazda 3 de 2.000 centímetros cúbicos, una experiencia que le costó alrededor de $1’800.000, teniendo en cuenta gastos de transporte y traslado del vehículo, inscripción a la competencia y alojamiento.

Ochoa asegura que es necesaria la construcción de un autódromo en Santander, o por lo menos la adecuación de un espacio para practicar este deporte, ya que ante la falta de escenarios apropiados los amantes a este deporte recurren a prácticas de competición ilegales que representan un riesgo para ellos y la ciudadanía en general.

Frente a esto, el arquitecto Miguel Pinto de la Secretaría de infraestructura de Bucaramanga, asegura que en las reuniones semanales de Planeación nunca se ha tocado el tema, pues no existe ninguna solicitud formal por parte de la comunidad en donde se exprese la necesidad de construir o adecuar un espacio para la práctica legal del automovilismo.

Por otra parte, en Bucaramanga también existen talleres de mecánica especializada que preparan los autos para diferentes competencias, ya sea en carreras de cuarto de milla o campeonatos de circuito. Felipe Prada administra el taller Precise Car Service; según dice, en la ciudad existen un gran número de aficionados a este deporte y por ello sería muy bueno contar con un espacio adecuado para su práctica. La imposibilidad de competir en escenarios adecuados deriva en el uso de las vías de la ciudad, con lo cual no solo están en riesgo la vida de los pilotos sino de los demás ciudadanos.

Otro de los talleres de mecánica especializada reconocidos en la región es AMT (Advanced Motorsports Technology),ubicado igualmente en Bucaramanga. Su gerente, Carlos Jaimes, ha adecuado vehículos para competir en la Copa Carnaval de Barranquilla y en el Campeonato Nacional de Automovilismo en Tocancipá. En su opinión, quienes quieren practicar este deporte en la capital santandereana deben asumir altísimos costos de traslado y preparación para poder practicar en otros departamentos, lo cual reduce considerablemente el número de representantes santandereanos en las competencias nacionales.

A nivel nacional el panorama es otro. Por ejemplo, en el municipio de Bello, Antioquia, a pesar de contar con el Aeroparque Juan Pablo II para practicar este deporte, el pasado 31 de enero se inició el trámite para la construcción de un autódromo. Para ello tendrán como modelo base el ‘Hermanos Rodríguez’ de la Ciudad de México, un circuito en el que se disputan grandes competencias de automovilismo, como la Formula 1 y la Formula E.

Hernan Elejalde, gerente de Indeportes Antioquia, indicó que el lote en el cual será construido el escenario cuenta con 260 mil metros cuadrados, tendrá lugar para una pista de automovilismo de 2.993 metros, ciclo rutas y senderos para caminar. La obra, que tendrá un costo aproximado de entre 50 y 60 mil millones de pesos, tendrá una primera fase de diseño que tardaría seis meses, y una fase posterior de construcción que tardaría otros 14 meses.

Las esperanzas de tener un autódromo en Santander no se pierden. Por eso Pedro Ochoa, líder del Club de Automovilismo ‘Fierros Bucaramanga’ espera que, con la solicitud que enviarán a la Alcaldía como representantes del gremio del automovilismo en Bucaramanga, mostrando la necesidad de un espacio para practicar este deporte, se tomen cartas en el asunto y puedan practicarlo de forma legal sin tener que gastar grandes cantidades de dinero en desplazamiento a otros departamentos.

 

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Avanza cohorte 19 de la Especialización en Gerencia de la Comunicación Organizacional

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El pasado fin de semana se dio inicio al módulo Planeación de la Comunicación en la Especialización en Gerencia de la Comunicación Organizacional, a cargo del docente Camilo Andrés Aljure, Ingeniero Industrial de la Universidad Javeriana, Master en Dirección de Comunicación de la EAE de Barcelona España y Especialista en Gerencia de Comunicación de la Universidad de La Sabana en Colombia.  Además, coach, consultor, catedrático y conferencista en Comunicación Personal y Comunicación Corporativa.

Este módulo se suma al de Gestión Financiera, Legislación de la Comunicación y Tecnologías de la información y las comunicaciones, que ya se han desarrollado semanas atrás.

El objetivo de este módulo es adquirir una metodología concreta y desarrollar destrezas para aplicarla, con las consideraciones gerenciales y tácticas pertinentes, para realizar Planes Estratégicos de Comunicación, diseñarlos paso a paso y construir colectivamente indicadores, cronogramas y presupuestos.

De acuerdo con la coordinadora de la Especialización, Zully Andrea Velazco Carrillo, este posgrado pretende una visión estratégica no solo de comunicadores sociales sino de otros profesionales para contribuir a la gestión de la comunicación de cara a múltiples públicos de interés y al logro de los objetivos corporativos de todo tipo de organizaciones.

 

 

Las raíces del realismo mágico

artículo escrito por las periodistas en formación Karen Barajas y Camila Bustos.

Edición 52 de la revista Plataforma

Ha transcurrido más de un año desde la firma del proceso de paz, quizá el acontecimiento más importante para la historia de Colombia; no solo por haber acabado con un conflicto de más de 50 años entre el Estado y las FARC; sino también, por los beneficios y reparaciones que se les darían a las víctimas, entre ellas las comunidades indígenas que han luchado por sobrevivir desde la conquista por parte de los españoles que se dio alrededor del año 1500, y también han sufrido pérdidas significativas a causa de los distintos grupos armados.

[FOTO 2]: Las raíces del realismo mágico

Niños Wayúú disfrutando en el río Badillo en Valledupar. Foto de archivo Foto

Según el informe de Criminalización de las demandas de los Pueblos Indígenas, Colombia, Chile y Perú, elaborado por la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, CAOI en el 2017, en Colombia hay aproximadamente 1.400.000 indígenas, que se distribuyen en 87 etnias y corresponden al 3 % de la población colombiana. la multiculturalidad es gracias a ellos, y a sus antepasados, aunque muchas veces no se reconozca la sangre indígena que recorre sus venas, se debe comprender que hacen parte de las raíces del país.

El pasado 30 de septiembre en el segundo día del “VI Festival de Expresiones Rurales y Urbanas”, una mañana de cielo despejado y aire de lluvia en el barrio la Joya de la ciudad de Bucaramanga; estaban dos mujeres líderes indígenas una de ellas Birtud Epiayo de la comunidad Wayú y la otra Maribel Cañas del resguardo de Cañamomo y lomaprieta.

Birtud pertenece a la comunidad Wayúu, uno de los  grupos indígenas más importantes del país conformado por más de 300 mil personas. A las 5:30 de esa tarde, dentro de una pequeña biblioteca para mujeres del barrio, estaba sentada en un sofá de pared, relatando su experiencia dentro del movimiento fuerza de mujeres Wayúu (sütsüin Jieyuu), “es una organización que promueve la defensa de los derechos humanos colectivos e individuales y derechos territoriales”, una plataforma social para exigir a voz viva, el respeto a sus derechos, violentados por diversos factores como grupos armados, multinacionales y el mismo Estado.

“Yo soy una mujer víctima del conflicto armado de nuestro país”, con esa frase comienza la respuesta a la pregunta sobre la violencia que tuvieron que vivir los indígenas; las pérdidas van desde psicológicas hasta sociales, ya que han sufrido el genocidio cultural que implica el desplazamiento forzado. Por otro lado, afirmó que el gobierno nunca les ha apoyado, cuando hacen denuncias ante la Fiscalía no ven resultado, porque la mayoría de los casos están impunes.

Este flagelo deja un vacío en sus corazones, además de ser triste e indignante, no es fácil desprenderse de los terrenos que les pertenecen, de sus raíces, de su esencia. Es por eso que ella expresa: “la tierra, para nosotros es considerada nuestra madre, porque eso es algo innato, porque cada quién sabe de dónde es y de qué hace parte”.

El posconflicto, ha sido un tema con poca credibilidad porque para los Wayúu, el gobierno suele ser “excluyente y egoísta” y eso se vio reflejado en los puntos del acuerdo de paz, donde la participación de los pueblos fue el último en incluirse, gracias a diversas manifestaciones que ellos tuvieron que realizar; además, enfatiza que no se ha adelantado la implementación y que es un proceso muy lento sin participación directa de los indios.

Birtud dijo que la paz para Colombia “significa que las vidas pueden transformarse en general para todos los pueblos étnicos, porque sin paz no es posible una vida digna. Teniendo eso, nosotros podríamos andar por donde quisiéramos sin temor a que algún grupo nos desplace o haga daño y lo más importante quedarnos en nuestros territorios, sembrando y viviendo como antes de que el conflicto penetrara nuestras vidas”. añadió que ellos quieren persistir, sin tener que luchar constantemente como ha sido desde la colonización de los españoles.

Birtud hace parte de los 13 mil habitantes indígenas que han perdido su lengua, pero han conservado otras manifestaciones culturales propias como la danza, la música, la comida y su organización. En la cima jerárquica están “los mayores”, considerados los sabios y las personas que llevan más tiempo en el resguardo, enseñan el respeto por la tierra y a no abandonarla; en cada grupo se encuentra un líder, pero para la toma de decisiones hay un gobernador, considerado el líder mayor.

“Tuvimos un tiempo en que la situación estuvo complicada, hubo persecuciones, muertes y masacres cuando los mayores quisieron recuperar las tierras. Y como en todas las luchas, se perdieron grandes líderes defensores de nuestros derechos”.

También cuenta, que a algunos les tocó desplazarse de su tierra, porque algunas personas que los consideraban colaboradores de la guerrilla y muchas veces no era así. Lo que sucedía era que como en toda ideología habían pensamientos que se compartían, pero no significaba que anhelaran convertirse en guerrilleros.

Maribel Cañas, afirma con pocas palabras e inseguridad que “el Estado no ha dado respuesta en su totalidad con los derechos, de cierta manera cumple con algunos factores, pero falla en otros y es por eso que el indio siempre es insistente en estar ahí, ir y mirar”.

[FOTO 3]: Las raíces del realismo mágico

Maribel Cañas, indígena del resguardo del Cañamomo y Lomaprieta. Foto: Karen Barajas Foto

El gobierno para ayudar, ha creado programas para las víctimas y su reparación; sin embargo, lo que no comprenden es que, aunque hagan eso, el dolor y la ausencia es difícil de restaurar. Es necesario recalcar que, esa comunidad se mueve con el sentimiento de la unidad y el respeto del entorno; un ejemplo de eso, es lo que sucede cuando se ha conservado la tierra de los abuelos y luego al arrebatárselas se rompe el vínculo.

El posconflicto, se trata de un proceso para arreglar los sucesos del pasado, aunque no tengan una cura total, eso genera armonía y permite que las personas vuelvan al lugar que les pertenece perdonando. Para ella la palabra “Paz”, es la tranquilidad de estar en cualquier espacio y sentirse bien, que cualquier persona que ande en las distintas partes del territorio, se sienta plácido de estar en un país sin problemáticas sociales.

Es necesario repensar lo que es la tierra, el ambiente que los rodea las 24 horas del día, no permitir que les arrebaten lo que les pertenece por herencia. “Nosotros vivimos y comemos gracias a ella, además que nos provee de todo, es el legado que siempre se debe rescatar, identificar y motivar” dice Cañas.

Jorge Hugo Toro arias, abogado de profesión y desde hace tres años protector de los derechos indígenas en la organización nacional indígena de Colombia (oniC), una propuesta del ministerio del interior, comenta que trabajar con las comunidades menos beneficiadas en derechos, es una experiencia extraordinaria y también es la oportunidad de encontrar alternativas que los beneficie a todos.

[FOTO 4]: Las raíces del realismo mágico

William Gómez Representante del partido AICO en Floridablanca. Foto: Camila Bustos Foto

Con respecto a la vulneración de los derechos de los indígenas, dice que “se violan en todas sus manifestaciones, a través del desplazamiento, confinamiento, invasión de los territorios, la minería ilegal, masacres, incursión de grupos armados, cuando el Estado no reconoce la importancia de su vinculación al sistema General de Participaciones y de todas las incidencias que hace este, para no garantizar sus derechos”.

se han fijado únicamente en el abandono del Estado, el dolor causado por los grupos armados y el ingreso de las multinacionales; sin embargo, la sociedad también ha sido culpable de la disminución de aquellas comunidades, porque al ser ellos una minoría étnica tienden a ser olvidados, ignorados y peor aún despreciados.

Toro afirmó que “el mayor impacto del conflicto armado, fue el desplazamiento y la muerte, se plantea que los mayores agresores fueron las guerrillas y paramilitares, teniendo en cuenta que los territorios indígenas tienen restricción para los que no son de su comunidad, por lo que las tropas de estos grupos irrumpían y se asentaban allí; en muchos casos los paramilitares decían que los indígenas eran auxiliadores de la guerrilla o viceversa, de ese modo, terminaba en muertes a las poblaciones. El conflicto armado realmente se libró en esos terrenos, porque eran las zonas más alejadas y además el ejército tiene prohibido entrar a sus tierras”.

A diferencia de lo que piensan Birtud y Maribel, el abogado comenta que los acuerdos de paz traen un capítulo que beneficiaría de manera eficiente al desarrollo y conservación de ellas. En general, lo que establece en sus páginas son puntos de apoyo por parte del Estado para compensar los derechos que han perdido; la reforma rural integral, garantizar la participación política, seguridad, desminado y sustitución de cultivos ilícitos. En cuanto las víctimas, el sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación, Garantías y no Repetición, que es la Justicia Especial para la Paz (JEP) en el marco de la jurisdicción indígena y participación a los proyectos con enfoque territorial. se debe tener en cuenta, que dichos puntos apenas se están implementando y todavía se están definiendo los recursos. “Es un tesoro cultural que Colombia tenga indios, porque llevan reproduciéndose más de 700 años, son cultura que están antes de la llegada de los españoles. Podemos ver niños indígenas que no son mestizos, sino puros con la estirpe de hace 500 años”, añadió.

Desde este punto de vista William Gómez, representante del partido AICO (Autoridades Indígenas de Colombia) en el municipio de Floridablanca, comenta que en virtud de lo señalado en la Constitución Política de 1991 donde se aprobó en el Congreso el respaldo político a nivel nacional para las comunidades indígenas, los representantes podrían presentar proyectos de ley para su beneficio.

 

El Ministerio de Justicia y el Ministerio del Interior han mantenido la participación indígena y los recursos en tema de educación en coalición con otros partidos como el MAÍZ, el cual es un movimiento alternativo y el partido asi, que es una alianza social indígena. según Gómez, “el indígena que ustedes encuentran en la calle no es el indígena colombiano, la mayoría son colonias de Ecuador y Perú que se han venido a Colombia a instalarse de manera nómada y han ofertado sus productos en las diferentes calles de las capitales”; además, expresa que el verdadero indígena colombiano nunca ha tenido que abandonar sus tierras, debido a que con la constitución se logra esclarecer sus derechos. “Hay sectores donde la guerrilla ha impactado porque ellos tuvieron que aliarse con bandas paramilitares, por esto surgió algo de desplazamiento, pero no es masivo y se viene conservando los sectores indígenas”.

Sin lugar a dudas las tierras donde han existido tradicionalmente son las más fértiles y mejor cuidadas, de manera que el conflicto y la ambición de poder de las auc, la guerrilla y los grupos incidentes, siempre han buscado adquirir el dominio sobre esos terrenos. Para los indígenas, las riquezas naturales como el agua, el oro y los minerales que brotan de la tierra, son para ser protegidas incesantemente porque ellos conocen su verdadero valor.

La historia comienza con la memoria de los primeros que estuvieron en esta tierra. Es un asunto arraigado al origen, un proceso de encuentro, de aceptación del legado de los ancestros, intentar proteger la fuente del país del realismo mágico.

Incapso: el trabajo de la vocación

Este reportaje que hace parte de la edición plataforma número 52. Realizado por los estudiantes STEFANY SANDOVAL Y GISELL GUTIÉRREZ

En Piedecuesta existe una asociación que vela por el cuidado de todas las mujeres, especialmente las madres cabeza de familia. Se trata del Instituto de Capacitación Social (Incapso), que tiene como objetivo brindar espacios de formación en distintos oficios a las mujeres, y a su vez propiciar oportunidades laborales que fortalezcan así la economía de varias familias del municipio.

A las 5:00 de la mañana se despierta a diario Leidy Mariana Navarro de 33 años. Rápidamente hace los deberes de su casa, se alista, se despide de su esposo y sus dos hijas para ir a laborar. Ella vive en nueva Colombia, una zona rural de Piedecuesta, que fue asentamiento humano, pero que actualmente está constituida como barrio.  luego de caminar varios minutos por una ‘loma’, cerca de las veredas Altos de Guatiguará y La Cuchilla, toma a eso de las 5:45 am, un articulado de Metrolínea (Sistema Integrado de Transporte Masivo del Área Metropolitana de Bucaramanga) que dura en el recorrido hacia su trabajo entre a 40 a 45 minutos.

Siendo las 6:30 am Leidy llega a la carrera 6ta con calle 6ta, donde la reciben cálidamente las hermanas de la Caridad Dominica de la Presentación, e inicia sus labores como ensambladora de sudaderas de colegio. Ella, al igual que otras 15 mujeres, es integrante activa del Instituto de Capacitación Social, allí aprendió el manejo de máquinas industriales y gracias a eso se desempeña en el mismo lugar armando distintas prendas.

Esta obra social fue fundada en 1970 por el Párroco Jesús María Prada García y la Hermana Lucía Bernal, perteneciente a la Caridad Dominica de la Presentación. Inicialmente se llamaba “El Hogar de la Joven” y era destinado a las niñas campesinas del municipio. Allí se internaban las jóvenes para estudiar y aprender distintos artes. Sin embargo, con el fin de acoplarse a las nuevas exigencias del Estado, en el 2012 esta asociación cambió de enfoque, buscando ayudar a las mujeres más necesitadas del municipio, en especial madres cabeza de familia.

A Leidy Mariana Navarro le cambió la vida hace siete años cuando entró al Instituto de Capacitación Social. Antes trabajaba como interna en una casa de familia, pero las labores eran arduas porque no tenía un horario de trabajo, y prácticamente tenía que estar disponible las 24 horas del día para sus patrones. “Un día, una amiga del barrio me habló de esta organización que apoyaba a las mujeres, así que entré como ayudante, y luego de unos meses hablé con la hermana Myriam para que me diera trabajo como ensambladora, y así fue”, relata la mujer. También recuerda con una sonrisa en su rostro cuando le pusieron la primera prenda para armar. Era una camisa de uniforme del Colegio la Presentación y duró una tarde entera, entre desarmar y coser.

Con el dinero que le pagan de su trabajo, Leidy apoya los gastos de su casa. su esposo trabaja como ayudante en una obra de construcción y tiene trabajo por temporadas, así que cuando él queda cesante, ella puede suplir las necesidades básicas propias y las de su familia. Esta es una de las múltiples razones por las que cada día, se enamora más de su trabajo. También, ha aprendido a conocer a profundidad el funcionamiento operativo de cada máquina, hasta el punto en que sus compañeras acuden a ella cada vez que en el ejercicio de su labor cometen algún error técnico.

Una obra social que nace de la inspiración

Este instituto sin ánimo de lucro, está inspirado en la vida y obra de Marie Poussepin, una líder religiosa francesa fundadora de las Hermanas dominicas de la Presentación que en el siglo XVII tomó consigo jóvenes del campo sin asilo ni recursos, para educarlas en el temor de Dios, y enseñarles a trabajar para ganarse la vida.

Incapso, que está bajo la dirección de la hermana Myriam Olave Velandia, hace anualmente cuatro cursos de manejo de máquina industrial, en los cuales les enseñan a aproximadamente 64 mujeres el uso de la máquina plana, fileteadora, y collarín. Cada curso tiene una duración de dos meses y medio y un valor de 280 mil pesos, que son destinados y reinvertidos al mantenimiento mensual de la maquinaria, el pago de servicios y del instructor. sin embargo, el valor del curso no ha sido dificultad para algunas mujeres que no tienen dinero para costearlo, porque la hermana Myriam, en su vocación de servicio a la comunidad, brinda alternativas a las mujeres de pago en contados, descuentos, y en algunas ocasiones les ofrece la posibilidad de pagar con trabajo.

Además de esto, el instituto en conjunto con la Congregación Mariana y con el servicio nacional de aprendizaje (SENA), brindan al año cinco cursos en modalidades de bordado líquido, bisutería, porcelanicrón, guarnición de calzado, pequeña marroquinería y sandalia artesanal, de los que se benefician 150 mujeres y algunos hombres que se inscriben.

Incapso tiene convenio con colegios como la Presentación en sus sedes en Piedecuesta y Bucaramanga, y con el colegio Carl Rogers,  gracias a esto las trabajadoras tienen la oportunidad de confeccionar los uniformes de decenas de estudiantes en la temporada de octubre a marzo. El resto del año, las mujeres se dedican al ensamble y elaboración de lencería, pijamas, y juegos de sábanas. También, en los tiempos que no hay temporada escolar, se las ingenian para ganarse el dinero haciendo cartucheras, toallas bordadas y bolsos medianos que venden en la congregación o con sus familiares.

[FOTO 1]: Incapso: el trabajo de la vocación

Mujer artesana beneficiaria de INCAPSO Foto: Stefany Sandoval y Gisell Gutiérrez Foto

La vocación que transforma realidades

La hermana Myriam es la persona que hace que toda esta labor sea posible. En sus manos está dicha organización desde el 2014, y su iniciativa de servicio, según comenta, nació de lo inculcado por su familia, con el carisma y el don de ayudar a los más necesitados. El apoyo laboral y económico que les otorga a las mujeres que acuden a la asociación va de la mano con una ayuda espiritual con el fin de lograr en ellas “un acercamiento con Dios”, y apoyo para que sean mejores personas.

La hermana, explica que el servicio y la caridad no significan obsequiar dinero o hacer donaciones, puesto que ahí no habría ningún esfuerzo por parte de las muchachas. “La verdadera ayuda es capacitarlas y enseñarlas a trabajar para que se ganen la vida con dignidad. Que se sientan autoras del éxito de su vida y el de sus familias”, reiteró la hermana.

Con estos cursos las mujeres tienen la oportunidad de aprender distintos oficios certificados, ampliando así, sus ofertas laborales. normalmente las mujeres que completan el curso y no tienen una máquina propia, se quedan laborando en incapso, que además, tiene flexibilidades en los horarios por ser un trabajo a destajo, es decir, que les pagan por tarea realizada en el día.

Este es el caso de Yolanda Caballero, una mujer de 55 años que fue a Incapso, siguiendo las recomendaciones de una amiga, buscando nuevas alternativas para su sostenimiento y el de su hijo menor, pero también encontró un segundo hogar y una segunda familia.

Yolanda es oriunda de Málaga, y tiene una historia de vida de esas que enciende la esperanza en cualquier persona. Fue criada por una mujer que la acogió a los 10 años, y desde esa época aprendió a trabajar en restaurantes lavando la loza, los baños y luego cocinando. Así alternaba sus horas de trabajo con las horas de estudio en la escuela, hasta que tuvo 13 años y una enfermedad le puso una de las pruebas más duras de su vida.

“Un día llegué de la escuela, y me vi en el espejo y no me reconocía. Tenía toda la cara hacia un lado, estaba completamente transformada”, decía con lágrimas en sus mejillas. Se trataba de la enfermedad “Fibromialgia”, una condición que causa un fuerte dolor en los músculos, y que trajo consigo una parálisis facial e inicios de trombosis. Esta dolencia la acompañó de ahí en adelante. Todo lo anterior, debido a la exposición que tenía yolanda al calor y al frío trabajando en el restaurante desde tan pronta edad.

Años más tarde se trasladó a Piedecuesta, lugar en donde terminó su bachillerato, se casó y tuvo hijos. siempre trabajó en casas de familia como empleada doméstica y en distintos restaurantes, pero lo que siempre anheló fue aprender el arte de la confección. Yolanda relata que cuando sus hijos aún eran unos niños les hacía la ropa a mano. “Yo compraba la tela, y con unos moldes que me prestaba una vecina hacía los cortes, y luego de eso cosía con puntada de hilo. También a mano hacía el filete, pero me demoraba eternidades”, recuerda.

Fue así como muchos años después ese sueño se convirtió en realidad. Yolanda entró a Incapso a mediados del 2016 para hacer el curso de máquina industrial y aunque no tenía el dinero, esto no fue un obstáculo para ella, la hermana Myriam, se conmovió y le proporcionó la alternativa de trabajar medio tiempo en oficios varios, para que el otro medio tiempo lo dedicara al ensamble de ropa, y de esta manera tener siempre ingresos en temporada baja.

Este trabajo la ha ayudado en los momentos más difíciles, porque, según cuenta, su esposo tuvo un accidente laboral que lo dejó seis meses inmovilizado y como “los gastos no esperan”, tuvo que suplir así las necesidades y compromisos más urgentes. A partir de esto, Yolanda considera el Instituto de Capacitación Social la respuesta de Dios a sus súplicas, y por eso es muy acomedida y servicial. “Para mí este instituto es como si fuese propio, cuando veo que algo acá falta o está dañado, hago lo posible por arreglarlo”, afirma.

[FOTO 2]: Incapso: el trabajo de la vocación

Productos terminados Foto: Stefany Sandoval y Gisell Gutiérrez Foto

El apoyo no termina ahí

Además del soporte económico que les da el trabajo que tienen estas mujeres, también disfrutan de un espacio para la reflexión, el estudio bíblico como camino para acercarse a Dios. Leidy Mariana, cuenta que las hermanas han sido de gran ayuda para su vida porque tiene dos hijas de 13 y 15 años que están en la ‘edad difícil’, y a veces no sabe cómo manejar ciertas situaciones con ellas como las amistades, las relaciones amorosas, las salidas y demás, porque siente miedo de que cometan errores. Sin embargo, las religiosas la han guiado en cómo sobrellevar esto en el amor y en el respeto propio.

Por otra parte, el Instituto de Capacitación Social ha abierto las puertas a varias personas que les han negado oportunidades una y otra vez por sus circunstancias. Así le sucedió a Jesús David Hernández de 23 años, que tiene discapacidad visual. El desprendimiento de sus retinas no fue impedimento para que él estudiara. Hizo una tecnología en sistemas y mantenimiento de computadores en el SENA, y actualmente está haciendo sus prácticas en el instituto, luego de tocar muchas puertas y que le negaran su acceso.

“A pesar de que en Colombia hay leyes que protegen y amparan a las personas con discapacidades como yo, siguen las mismas condiciones de antes porque el acceso al trabajo es nulo”, afirma Jesús david. él tiene su oficina junto a la de la hermana myriam y actualmente está haciendo la página web de incapso. Con un pequeño porcentaje de visión que le quedó en su ojo izquierdo, trabaja ampliando al máximo la pantalla. “yo me siento muy contento acá con la oportunidad que me han brindado. las hermanas y las señoras me hacen ser una persona útil y así me ayudan a salir adelante” comenta Jesús con una sonrisa espontánea.

Al igual que Jesús, Leidy y Yolanda, son cientos de personas las que han entrado al Instituto de Capacitación Social buscando un nuevo rumbo para sus vidas,  se encuentran con una nueva familia y un nuevo hogar. Siempre con el mismo objetivo, “enseñarlos a trabajar para ganarse la vida con dignidad”.

“¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga”

Este reportaje  hace parte de la edición plataforma número 52. Realizado por los estudiantes Juan Félipe Bonilla, Ruddy Díaz y Emily Pérez.

La llegada masiva de venezolanos a Bucaramanga ha puesto en alerta al gobierno local y a instituciones del sector público para atender las particularidades de cada caso, pues si bien se han manifestado múltiples canales de ayuda, las necesidades de estas personas trascienden más de una frontera.

[FOTO 1]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

El puente internacional Simón Bolívar es el principal punto de ingreso y salida de migrantes venezolanos hacia otros países. Foto: Andrés Villamizar/UPB Foto

“Ya me queda poca familia en realidad, la mitad de ellos ya salieron de Venezuela y todos nos encontramos en diferentes países”; “Calidad de vida es algo que ya en Venezuela hace mucho tiempo no existe”; “La gente se vende por comida, respalda al Gobierno y atacan a los opositores”; “Yo quiero que mi hija tenga un futuro, y para que pudiera estudiar me tocó venirme a trabajar”. Estas son algunas de las miles de razones de los más de 47.000 venezolanos que han ingresado de manera legal al país durante el pasado junio, correspondiente a un aumento de más del 150% de migraciones en comparación a los años anteriores (ver tabla 1). a estos, se suman 150.000 a quienes la permanencia sin visa, por 90 días, ya se les venció y están de manera ilegal en territorio colombiano, según datos de migración Colombia. Pero, ¿por qué un país tan rico en recursos tiene a tanta población huyendo?

150% Han aumentado las migraciones de venezolanos a Colombia desde el 2016

Desde abril de 2013 Nicolás Maduro asume la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. A partir de ese momento comienza una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que conducen al país a tener la mayor inflación del mundo (720%), según informes del Fondo monetario internacional. ¿Qué significa esto? Por el debilitamiento del bolívar y la escasez de oferta frente a una alta demanda, los precios de todos los productos en los mercados venezolanos alcanzan cifras alarmantes. Unos zapatos deportivos en Colombia pueden costar alrededor de 200.000 pesos; en Venezuela oscilan los 550.000 pesos. Una gaseosa que puede comprarse por 1.500 pesos en una tienda colombiana, alcanza los 4.100 pesos en el vecino país. lo mismo sucede para productos básicos de la canasta familiar como harina, arroz, huevos y carne. Las desproporciones económicas son preocupantes teniendo en cuenta que 1000 pesos en tasas de cambio son 27.02 bolívares.

Lo anterior, causado por la expropiación de industrias y empresas extranjeras en Venezuela por parte del gobierno, la censura a medios internacionales y locales, más un tratamiento agresivo y poco estratégico del mandatario en sus relaciones diplomáticas con los países de los cuales importaba gran cantidad de productos.

De ahí, el país empezó a polarizarse entre chavistas y opositores, desatando fuertes protestas y migraciones que se intensificaron el 30 de marzo de 2017 tras una decisión del Tribunal supremo de Justicia (TSJ) de adjudicarse poderes correspondientes a la Asamblea Nacional (de mayoría opositora). Este acto fue calificado por los opositores como un “autogolpe de Estado”, por lo que fue tanta la controversia que dos días después el TSJ revirtió su decisión. Sin embargo, el 1 de mayo el presidente Nicolás Maduro convocó a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que la oposición rechazó y respondió con un plebiscito que obtuvo más de 7 millones de votos y 98 por ciento de rechazo hacia la Constituyente.

No obstante, el 30 de julio en una polémica consulta popular la ANC logró más de 8 millones de votos. “La votación más grande de la revolución bolivariana”, celebró Maduro en sus declaraciones a la prensa. El 4 de agosto la ANC se posicionó, presidida por la excanciller Delcy Rodríguez. En distintos puntos de la ciudad, como el Terminal de Transportes, la Alcaldía de Bucaramanga y el Parque de los Niños aguardan venezolanos buscando soluciones a su permanencia y supervivencia. Estas son algunas de las historias, que evidencian el éxodo de un país:

51.177
Permisos Especiales de Permanencia entregados

Yolanda:

“Maduro podrá ser el gobernante, pero él no es mi Presidente”, afirma Yolanda, merideña de 65 años que reside legalmente en Bucaramanga junto a su hija. Ella, a diferencia de otros migrantes, regresa de manera periódica a Venezuela para llevar algunos medicamentos a sus familiares que aún residen allí. Aunque no permanece largos periodos en su país natal, pues “así uno tenga el dinero las cosas no se consiguen, hay gente comiendo de la basura y las personas se mueren en los hospitales porque no hay cómo atenderlas”.

Desde el año 2008 su hija María Alejandra llegó de manera permanente a Bucaramanga junto a su esposo e hija. Regularmente venía a visitarlos por unos días y se regresaba, así acostumbraba hasta que empezó a notar un alza en los precios y escasez de productos, entre ellos su medicamento para la hipertensión. Además, la poca disponibilidad de alimentos comenzó a comprometer su nutrición, lo que la obligó a quedarse más tiempo en Colombia. “La pensión no alcanza ni para 15 días de mercado, mucho menos para poder ir al médico”, agregó la venezolana.

En lo referente a sus viajes, la ruta que utiliza para desplazarse entre los dos países la recorre en compañía de un médico venezolano radicado en Bucaramanga hace años. Junto a él, llegan vía terrestre a Cúcuta y de ahí toman un taxi hasta San Antonio para sellar los pasaportes. Allí, un conductor privado del doctor los espera para conducir hasta Mérida. Luego, para el regreso, se asegura de coordinar sus fechas a las del médico para evitar los altos costos de los vehículos públicos.

Frente a la situación de violencia que reportan los medios de comunicación, Yolanda asegura que es peor, los llamados chavistas son “personas que se dejan comprar por una bolsa Clap [caja con alimentos dispuesta por el Gobierno] y salen a atacar a los opositores. La inseguridad es terrible, uno sale a la calle y de una siente que el ladrón lo está siguiendo; pero a pesar de todo eso y lo bella que sea Colombia, Venezuela es mi país y lo amo, tengo que regresar, por mi familia, y porque es mi casa”, concluyó con nostalgia Yolanda.

Rafael:

“No nos alcanzaba el dinero para la comida y tuvimos que zarpar de Venezuela”, mencionó dicho hombre que decidió partir de su hogar para buscar un mejor futuro. Aún estando fuera de casa y lejos de su familia, le toca seguir buscando nuevos horizontes y una mejor calidad de vida.

Salió de Venezuela a finales de julio huyendo de las diferentes problemáticas que estaban viviendo en su país. La única salida que tuvo fue huir por una “trocha”, pues no contaba con un pasaporte que le facilitara la salida por la frontera entre San Antonio y Cúcuta, y la permanencia en otro lugar. Para poder realizar dicho proceso tuvo que pagar una ‘vacuna’ de 50 mil pesos colombianos, que le permitiera el paso libre por el río Puerto Santander, el cual lo comunicaba con una finca que lo adentraba ya a Colombia.

“Desde que llegué al país me ha tocado quedarme en varios lugares como en el Parque de Los Niños, donde también se quedan muchos venezolanos, compañeros. Otras veces he solucionado para quedarme en hoteles, pero hasta ahí, no he tenido suficiente dinero para tener una residencia”, relató Rafael. Sin embargo, mencionó que ha tenido una gran acogida en el país, pues ha encontrado personas que deciden ayudarlo brindándole un almuerzo “digno” en algunos comedores públicos. Actualmente, como otros venezolanos en Bucaramanga, espera recibir ayudas del Alcalde Rodolfo Hernández, como él mismo lo anunció el pasado miércoles 9 de agosto en la primera rueda de prensa.

María y Alejandra:

María Gómez, de 48 años de edad, y Alejandra Castro, de 36, son dos profesoras que vivían en San Juan de los Morros, capital del Estado Guárico de Venezuela. Llegaron el 29 de julio de 2017 a Bucaramanga en busca de trabajo y tranquilidad pues, según ellas, el gobierno las amenazó por no votar la consulta popular que eligió la nueva Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela.

“Con esta dictadura se redujo todo, no hay comida, no hay medicina y el sueldo no alcanza porque todo es exageradamente costoso. No se puede vivir en Venezuela”, aseguraron María y Alejandra mientras esperaban formadas en una larga fila. Esta vez no para poder conseguir alimentos como acostumbraban en su país, sino para acceder a la recién inaugurada Oficina de Atención al Venezolano en la Alcaldía de Bucaramanga.

Aunque traían lentes oscuros, se podía ver a través de estos una latente aflicción que daba testimonio de que sus pensamientos se habían quedado en casa con sus familiares. “Dejé a mi hijo de 4 años con su papá. Una vez me establezca aquí, los traeré a mi lado”, expresó María. En ese sentido, su preocupación es conseguir un Permiso Especial de Permanencia (PEP) para poder laborar en Colombia: “estamos dispuestas a trabajar en lo que sea: fregando platos, barriendo calles o limpiando casas”.

Edward:

Estudiante venezolano de Informática y Programaciones de la Universidad Bolivariana de Venezuela, la universidad del Estado, decidió emigrar de su país desde hace 39 días, de los cuales 24 ha estado en Cúcuta y 15 en Bucaramanga.

Sosteniendo una caja de chocolatinas que vende por las calles de la Ciudad Bonita, y con propiedad en sus palabras, Lozada relata cómo se consigue el alimento en el vecino país. Los Clap son una bolsa o una caja que el gobierno da mensualmente, a veces cada dos meses o tres. Cada familia es beneficiaria de una caja, pero sólo aquellas que superen los 10 integrantes. Dicho beneficio oficial consta de  4 libras de pastas; 4 de arroz, 4 de harina; 1 tarro de aceite de 400 gramos; 1 mayonesa de 400 gramos, salsa de tomate de 400 gramos y 6 atunes.

Anteriormente, los venezolanos podían adquirir productos haciendo largas filas de 3 a 4 horas, pero ahora “cuando llegan los camiones de arroz, el gobierno los toma, los expropia y se los llevan supuestamente para distribuir en los Clap, pero  los  desaparece, porque dicho alimento no llega a tu casa”, mencionó Edward agitando fuertemente sus manos. Además, comentó que un niño de su país solo puede comer una vez al día, porque 1 kilo de leche cuesta seis días de trabajo.

“La mayoría de empresas han cerrado, porque el gobierno las ha expropiado”, afirmó el estudiante para explicar el porqué todos los productos de aseo que se consiguen son importados y costosos.

El Gobierno venezolano ha censurado los medios de comunicación, las empresas extranjeras han decidido irse, ocasionando aumento del desempleo y una alta inestabilidad económica. “Conozco 4 abogados que manejan taxi porque no han encontrado empleo”, agregó Edward. En su caso, el talento para la actuación y la comedia le han servido de ‘trampolín’ para vender sus productos en Bucaramanga, puesto que la competencia en estos momentos es muy fuerte tras la llegada de los llamados “venecos”, que para sobrevivir comercializan golosinas o preparan comida típica venezolana y la venden de manera informal.

[FOTO 2]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

Olivia Coa espera con angustia que su pasaporte sea sellado para poder llegar a Perú y enviar dinero a sus familiares. Foto: Andrés Villamizar/UPB Foto

 

La respuesta institucional

Jaime Pulido, coordinador de migración Colombia seccional Bucaramanga, explicó el funcionamiento del Permiso Especial de Permanencia (PEP) para poder permanecer y laborar en colombia por un periodo de 90 días con prórroga automática de hasta dos años, esto para venezolanos que cumplan requisitos como tener el pasaporte sellado por un puesto de control autorizado al ingresar a Colombia, no tener antecedentes judiciales y haber estado antes del 28 de julio, fecha en que comenzó a regir el permiso, en territorio colombiano.

de igual forma, el Coordinador aclaró que han sido otorgados 2.826 PEP en santander, de los cuales 1.912 corresponden a Bucaramanga. Quienes no cuentan con este documento son considerados ciudadanos ilegales y pueden llegar a tener una penalización económica entre 1 y 7 salarios mínimos mensuales legales vigentes, o una sanción de deportación que está regida por el decreto 1067 de 2015, medidas que ya han sido aplicadas a 4.112 ciudadanos venezolanos en 2017.

Por su parte, la alcaldía de Bucaramanga instauró un punto de atención al Ciudadano Venezolano, en donde les brindan información sobre temas como el PEP, salud, educación, sena, recreación, iCBF, asesorías jurídicas y comisarías de familia. “Reconocemos que venezuela fue generosa en su momento y que Bucaramanga también lo puede ser, hemos buscado esta estrategia para que los venezolanos sientan que los estamos recibiendo e informando”, expresó natalia durán, directora de la oficina de Relaciones internacionales de la alcaldía de Bucaramanga.

Además, la funcionaria ratificó que el alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, anunció durante una rueda de prensa la existencia de 10 vacantes para venezolanos que deseen trabajar en la Empresa de aseo de Bucaramanga (Emab), “ya se realizó la primera reunión y se está llevando a cabo el proceso de los primeros seleccionados”, concluyó durán.

Si bien la Alcaldía de Bucaramanga está proporcionando información a los migrantes frente a los canales de atención que hay disponibles, en algunos casos no es bien recibida por aquellos que acuden a ella. Rolando Enrique Torres, venezolano de 21 años, aseguró que no recibió suficiente información sobre el permiso de trabajo o los procedimientos para ser contratado. “solo me dieron lo básico, pensé que me iban a dar algo más profundo”, dijo. de forma contraria, hay quienes han podido mejorar su situación por medio de este canal de ayuda, “te explican todo muy bien, paso a paso, para poder tener estabilidad en el país”, dijo Fidel Perdomo, de 22 años.

36.000
Personas ingresan a diario al país para comercializar en la frontera y después regresar a Venezuela.

Tal es el caso de Ángela Ruíz, venezolana que ha recibido controles médicos prenatales desde julio, realizados en el Centro salud Campo Hermoso, por un acuerdo establecido con la Alcaldía de Bucaramanga. El único requisito que tienen las embarazadas venezolanas para recibir esta ayuda es tener pasaporte y la cédula de su país.“de qué nos sirve tener buen alimento, si no tenemos una buena salud”, afirmó Adriana Gómez, quien calificó como ‘pésima’ la atención médica ofrecida a venezolanos pues su hija de 14 años sufre de asma y aún así no ha podido recibir asistencia alguna. “He tenido que medicarla, y en el colegio solo me dicen que debo traer una carta informando que ella padece de asma,… es duro, porque me vine para acá buscando algo mejor para mis hijas y es difícil. Las niñas se me han enfermado mucho y con lo poco que sé de medicamentos la ayudo”, enfatizó Gómez.

[FOTO 3]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

A diario 2 mil personas ingresan a Colombia, superando la zona fronteriza, luego de esperar de 2 a 3 horas para sellar su pasaporte. Foto: Andrés Villamizar/UPB Foto

Un día en la frontera

Son las 6:30 de la mañana y un fuerte frío acompaña nuestra llegada a Cúcuta. El conductor del bus que conduce de Bucaramanga a la ‘Perla del norte’ anuncia la parada en el sitio conocido como la “Redoma de san mateo”. Allí, tomamos un taxi y nos dirigimos al corregimiento la Parada de Villa del Rosario, zona fronteriza con Venezuela. El reloj marca las 7 de la mañana. Hora colombiana y es momento de bajar del automóvil.

La primera imagen del lugar son sus descuidadas calles, testigos del abandono por parte del Estado, situación que ha favorecido el contrabando que entra desde el vecino país en camiones “cargados con variedad de mercancía en horas de la madrugada”, afirmó Karen Rondón, residente de San Antonio, Venezuela.

Cada vez más cerca de la frontera aumenta considerablemente el número de personas que buscan cruzar el puente internacional simón Bolívar para llegar a territorio colombiano. Van y vienen llevando sus maletas arrastras, bolsas con alimentos, carretas con sus en eres y niños en brazos. unos rostros son de alegría; otros de cansancio, algunos esconden tristezas, pero todos tienen una historia por contar.

4.112  Venezolanos han sido sancionados por las autoridades locales.

Una de ellas es nataly Castillo, de 25 años, una joven que refleja más edad de la que tiene, de tez morena y estatura mediana. se sienta a nuestro lado con resignación en su rostro: “allá soy ingeniera en Higiene y seguridad laboral, trabajaba cuidando a los empleados para evitar los riesgos profesionales”, relató Castillo, quien por la situación política y social de su país, está desempleada hace más de un año y cruza la frontera con frecuencia para traer productos de Venezuela y comercializarlos en Colombia.

Sin embargo, Nataly no vive esta travesía sola, junto a ella está su ‘compañero de combate’, uno que conoció en la odisea diaria de buscar sustento para sus familias. un recorrido bastante largo que debe hacer desde Venezuela hasta la frontera con Colombia “la buseta dura entre 10 a 15 horas, si no tiene baño, tienes que aguantar, más lo que uno camina aquí. Hay que tener guáramo [valentía] para estar en este sitio”, exclamó la venezolana.

A lo anterior, debe sumar todas las distancias que camina para vender sus productos, situación agravada por una enfermedad que la obliga a estar constantemente yendo al sanitario, “cobran entre 500 y 1.000 pesos por utilizar ese servicio, el teléfono lleva tres días descargado porque te cobran 1.000 pesos para cargarlo, se va mucha plata en ese tipo de servicios”, concluyó Nataly.

Mariela, de 61 años, es de San Cristóbal, Venezuela. Estaba sentada cerca de unos matorrales esperando a su hija, quien hacía una fila de casi 3 horas para que le sellaran el pasaporte y así llegar a Chile. a pesar de que su otro hijo también está fuera del país, en España, ella aseguraba con gran ímpetu “yo de Venezuela no me voy, pase lo que pase no me voy”. al preguntarle por las necesidades que sufría en el vecino país, pasó las manos por su rostro y después de un momento de silencio respondió que ella y su esposo de 86 años, el cual perdió la vista por su avanzada edad, sobreviven con los alimentos que pueden comprar en Cúcuta gracias al dinero que les envía su hijo desde España.

Al igual que la hija de Mariela, dos jóvenes amigos esperaban que su pasaporte fuera sellado. Valentina Rivas, de 22 años, y sergio Romero, de 24. Junto a ellos estaban tres enormes maletas, indicio de que no volverían pronto a su país. “Vamos para Colombia porque es la forma más rápida y económica para ir a Perú”, aseguró sergio. a su vez, Valentina contó que ayudaba económicamente a su familia con el sueldo mínimo de 105 mil bolívares que se ganaba en Venezuela trabajando en una sala de cine: “sostenía a mi familia, pero ya no puedo, ya no me da”.

 

[FOTO 6]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

Venezolanos esperan el trámite del Permiso Especial de Permanencia (PEP) en la sede de Migración Colombia Seccional Bucaramanga, para poder laborar y recibir atención médica . Foto: Emily del Amor/UPB Foto

Durante el viaje varios venezolanos mencionaron la Casa de Paso la divina Providencia, donde les regalan un plato de comida, por lo que a las 10:30 de la mañana decidimos visitarla. al llegar a la dirección una extensa fila de venezolanos atravesaba la calle. les entregaron un ficho, un pan y un vaso de café. la casa de estilo colonial contenía aproximadamente unas 15 mesas y unos 8 mesones largos, además de 30 personas preparando el almuerzo para más de 3 mil venezolanos.

[FOTO 4]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

Cerca de 3 mil venezolanos reciben a diario un almuerzo en la casa de paso La Divina Providencia. Foto: Ruddy Díaz/UPB Foto

“Aquí no estamos vinculados ni con políticos ni con ONGS, los recursos para los almuerzos son de la misericordia de dios”, comentó el presbítero Hugo suárez, cabeza del proyecto humanitario, quien también explicó que todos los trabajadores son voluntarios pertenecientes a distintos grupos apostólicos de la parroquia san Pedro apóstol junto a algunos venezolanos que están sin trabajo y deciden colaborar. “la ‘remuneración’ son las bendiciones para nuestros hogares”, expresó Fabiola naranjo, voluntaria de la Casa de Paso la divina Providencia.

[FOTO 5]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

El presbítero Hugo Suárez lidera el grupo de voluntarios apostólicos que brindan almuerzos a venezolanos migrantes. Foto: Andrés Villamizar/UPB Foto

A cinco minutos de la Casa está un paradero de bus, para tomar un vehículo hacia el centro de Cúcuta. La escena es impactante. seis integrantes de una familia venezolana se aproximan al conductor, le preguntan por el precio del pasaje, a lo que él responde que son 1.600 pesos colombianos, unos 8.000
bolívares por persona. al oír la respuesta los rostros de estas personas reflejan preocupación, mueven sus dedos como contando y preguntan de nuevo. “¿Pero 8.000 por todos o cada uno?”, insistió un hombre de mediana edad. Tres veces repitió la pregunta al chofer como esperando que la respuesta fuera diferente cada vez.

 

[FOTO 7]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

Venezolanos esperan recibir información en la Alcaldía para resolver su situación migratoria y acceder a servicios de ayuda. Foto: Emily del Amor/UP Foto

[FOTO 8]: ¿Quedarse o huir? La realidad venezolana en Bucaramanga

El Centro de Salud Campo Hermoso ofrece charlas de control prenatal para venezolanas en estado de embarazo. Foto: Emily del Amor/UPB Foto

Recolectando historias.

El Aportar desde la universidad a los procesos de gestión sostenible del patrimonio cultural del Municipio de Socorro, Santander y el promocionar el municipio como destino turístico y reconocer la riqueza de su tradición oral fueron los objetivos por los que los docentes Giovanni Bohórquez y Oscar Eduardo Rueda Pimiento trabajaron en la investigación titulada “Recopilación y realización de un inventario temático para el estudio de leyendas e historias asociadas a lo sobre natural en el municipio del Socorro, Santander. Camino para formular itinerarios turísticos desde la oralidad”.

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REAL PASIÓN POR EL FÚTBOL

Oscar Uriel Arenales Caicedo y Javier Fernando Rivera estudiantes #FacomUPB hacen parte del equipo de trabajo del Real Santander, donde desarrollaron sus prácticas y actualmente están finalizando sus pasantías.

Allí han desempeñado importantes funciones como el de crear un Departamento de Prensa, convirtiéndose así en la fuente oficial del equipo y en donde han logrado cumplir sueños como el de llegar a la gran final del Torneo Águila en busca de acceder a la primera división del fútbol colombiano.

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A pesar de los años, su aroma sigue seduciendo.

Edición 50

La revista Plataforma llega en el primer periodo de 2017 para compartir diversas historias cotidianas llenas de la idiosincrasia auténtica de los santandereanos de a pie. En esta edición aparecerán relatos de sujetos trabajadores que dejan huella a través de prácticas culturales y oficios al servicio de la sociedad.

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